- Tiendafalangista.com
- 0 likes
- 0 comentarios
En el convulso escenario de la España de preguerra civil, la nación se encontraba sumida en una profunda crisis política, social y económica. La década de los años 30 fue un periodo de intensas divisiones ideológicas que culminarían en la Guerra Civil Española (1936-1939). En este contexto, surgieron diversas organizaciones y movimientos que buscaban imponer sus ideales y transformar la sociedad española.
Uno de los que alcanzó mayor protagonismo fue la Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933, a la que posteriormente se unieron las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas con anterioridad por Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo. Dentro de este movimiento nació una entidad que jugaría un papel crucial en la movilización y formación de las mujeres españolas, relegadas hasta entonces a un segundo plano en la vida política: la Sección Femenina de la Falange Española de las JONS.
Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio, fue su principal impulsora y la mujer que asumió la presidencia de la organización, convirtiéndose en una figura central en su desarrollo y expansión. Junto a ella, mujeres como Mercedes Sanz-Bachiller, Justina Rodríguez de Viguri y un grupo de mujeres universitarias jugaron un papel destacado en los primeros años de la organización de mujeres falangistas. Estas mujeres del grupo fundacional eran, por lo general, muy jóvenes, y colaboraban en las tareas de propaganda de la organización. Una actividad de enorme riesgo puesto que los asesinatos de falangistas por parte de los grupos de izquierda fueron muy frecuentes en aquellos años.
Durante la Guerra Civil, la Sección Femenina asumió nuevas responsabilidades, como la organización de hospitales de campaña, la recolección de alimentos y la atención a los heridos. Su labor fue crucial para mantener la moral y el apoyo al bando nacional. Obra de las mujeres falangistas fue el Auxilio Social, organización que se encargó de dar hogar, alimento y estudios a buena parte de los miles de huérfanos que provocó la guerra, con independencia del bando en el que luchasen sus padres.
Concluida la guerra, la Sección Femenina continuó con su labor educativa durante décadas. Mediante sus cátedras ambulantes se procuró el acceso a la cultura de miles de mujeres, sobre todo en el ámbito rural. Gracias a los hábitos de higiene y las técnicas de puericultura difundidas se combatió con éxito la mortandad infantil, hasta entonces elevadísima. Muy destacada fue también su labor en la recuperación de la diversidad cultural de las distintas regiones de España en sus diversas manifestaciones, desde el folklore hasta la tradición culinaria.
En suma, la Sección Femenina de Falange es una institución cuya labor social durante décadas es tan impagable como poco reconocida posteriormente.

Comentarios (0)