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En la España del Siglo XXI los miembros de los partidos políticos no visten uniformes. Es cierto que, por su aspecto, por su forma de vestir o por las proclamas de sus camisetas no es difícil adivinar la tendencia política de una persona. Pero, aunque las ropas que visten los partidarios de cada una de las ideologías estén bastante estandarizadas, no son propiamente uniformes.

¿Qué significa la camisa azul de la Falange?

Esto no era así en los años 30 del siglo XX. Prácticamente todas las organizaciones políticas uniformaban a sus partidarios con un pañuelo, una boina o una camisa de un color determinado para que pudiesen distinguirse del resto.

El pañuelo rojo anudado al cuello era muy frecuente entre los militantes de izquierda. La boina roja era la seña de identidad entre los carlistas. Y la camisa de color azul mahón la de los partidarios de Falange Española de las JONS.

¿Por qué es azul la camisa de Falange?

El color del uniforme falangista lo eligió personalmente el fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Fue en octubre de 1934, durante la celebración del Consejo Nacional de FE de las JONS. Tras escuchar varias propuestas, José Antonio se decantó por el azul mahón “como color neto, entero, serio y proletario, distintivo de una organización rotunda, varonil y firme”. La camisa azul de Falange llevaría su emblema, el yugo y las flechas, “bordado en rojo, al lado izquierdo, a la altura del corazón”.

Esa tonalidad de azul, el mahón, era la de los monos que solían utilizar los obreros españoles. De esa manera Falange enlazaba su uniforme con sus aspiraciones de transformación de la economía, dado que mantenía un discurso fuertemente crítico con el capitalismo.

En los años sucesivos, sobre todo en la Guerra Civil y en el Régimen del 18 de julio, la camisa azul de Falange se popularizó enormemente gracias a su utilización no solo por los miembros de Falange o de su Sección Femenina, sino también por los jóvenes del Frente de Juventudes, la organización de movilización juvenil inspirada por el ideal falangista que se fundó en diciembre de 1940 y que se mantuvo hasta 1960, cuando fue sustituida por la Organización Juvenil Española, menos politizada.

Más allá de sus orígenes, la camisa azul, debido a su enorme simbolismo, fue objeto de no pocas poesías y canciones en las que se la ensalzaba como objeto casi sagrado. Así, en 1942 el cancionero del Frente de Juventudes incorporaba esta canción sobre la prenda falangista:

Mi camisa azul es como el agua
de nuestro mar imperial;
como el agua que rugió en Lepanto
Como el agua que, asombrada,
al "Baleares" vio triunfar.

Mi camisa azul es como el agua
de nuestro mar imperial.

Mi camisa azul es como el río
que, cantando, va hacia el mar.
Como el Ebro que, soñando,
pasa a la sombra del Pilar.
Somos ríos de la Patria,
que mañana será mar.

Mi camisa azul es como el río
que, cantando, va hacia el mar.

Mi camisa azul es como el cielo,
todo risa y claridad.
Como el cielo inmenso de Castilla,
siempre abierto al ideal.
Cinco flechas, mis ensueños,
en su tul bordando van.

¿Son los falangistas los únicos que utilizan uniforme?

En absoluto. Era costumbre entre los distintos partidos políticos existentes en los años 30 del siglo pasado uniformar a sus seguidores, muchos de los cuales celebraban desfiles luciendo sus distintivos en exhibiciones de carácter paramilitar.

Así, las Milicias Socialistas de Madrid, lucieron un uniforme compuesto por una camisa roja y una corbata negra en su desfile del 1 de mayo de 1936. Los “Escamots”, las milicias juveniles de Esquerra Republicana de Catalunya y de Estat Catalá, llevaban por su parte una camisa de color verde como uniforme, al que le añadían los correajes típicos de la uniformidad militar.

Curiosamente, según distintos testimonios, las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas, de tendencia comunista, también lucían como uniforme camisas de color azul mahón, aunque de una tonalidad un poco más fuerte que las de Falange Española de las JONS.

El azul como tendencia política.

Atendiendo al color de las camisas de sus uniformes, en España se habla de “rojos” y de “azules” para denominar a dos de las ideologías más representativas de nuestra historia contemporánea: la comunista -en este caso también por sus banderas- y la falangista.

Esa es la razón por la que, en numerosas ocasiones, se recurre a esos colores, el azul y el rojo, para denominar a ideologías políticas contrapuestas.

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