El color del uniforme falangista lo eligió personalmente el fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Fue en octubre de 1934, durante la celebración del Consejo Nacional de FE de las JONS. Tras escuchar varias propuestas, José Antonio se decantó por el azul mahón “como color neto, entero, serio y proletario, distintivo de una organización rotunda, varonil y firme”. La camisa azul de Falange llevaría su emblema, el yugo y las flechas, “bordado en rojo, al lado izquierdo, a la altura del corazón”.
Esa tonalidad de azul, el mahón, era la de los monos que solían utilizar los obreros españoles. De esa manera Falange enlazaba su uniforme con sus aspiraciones de transformación de la economía, dado que mantenía un discurso fuertemente crítico con el capitalismo.
En los años sucesivos, sobre todo en la Guerra Civil y en el Régimen del 18 de julio, la camisa azul de Falange se popularizó enormemente gracias a su utilización no solo por los miembros de Falange o de su Sección Femenina, sino también por los jóvenes del Frente de Juventudes, la organización de movilización juvenil inspirada por el ideal falangista que se fundó en diciembre de 1940 y que se mantuvo hasta 1960, cuando fue sustituida por la Organización Juvenil Española, menos politizada.
Más allá de sus orígenes, la camisa azul, debido a su enorme simbolismo, fue objeto de no pocas poesías y canciones en las que se la ensalzaba como objeto casi sagrado. Así, en 1942 el cancionero del Frente de Juventudes incorporaba esta canción sobre la prenda falangista:
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